Los perros y el frío

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Los perros y el frío

Mensaje  Admin el Lun Sep 06, 2010 9:40 pm

En general el rendimiento del perro mejora con las temperaturas frías y durante la caza, con el calor generado por el ejercicio, el frío no suele ser problema para el perro. Sin embargo, en los periodos de inactividad y cuando está en la perrera, las bajas temperaturas pueden suponer un problema.

En general, los perros aguantan mejor el frío que el calor. Los lobos, sus antepasados, medraron precisamente en las zonas más frías del hemisferio norte y eso lo llevan en sus genes.

Un perro mantiene su temperatura corporal en base a tres principios básicos: el pelo, la grasa y la masa corporal. Y dispone de dos tipos de pelo: el primario, con unas funciones básicamente de protección, y el secundario o subpelo, con una función de aislamiento y protección del frío. Sin embargo, las modificaciones genéricas han alterado sustancialmente esta característica en algunas razas. La aparición de razas de perros de pelo corto, como el pointer o el braco, que ha perdido en gran medida el subpelo -la capa de pelo que más aísla del frío y de la humedad- hace que esta premisa no siempre se cumpla. Por ello, con algunas razas de perros de pelo corro hay que tener más precauciones cuando las temperaturas bajan por debajo de los 6ºC.

La grasa es otro factor importante para la conservación de la temperatura. Una buena capa de grasa debajo de la piel aísla de manera importante. Pero también sucede que en muchas razas hemos eliminado genéticamente la capacidad de almacenamiento de grasa subcutánea. Las citadas anteriormente, el pointer o los bracos, tienen menos capacidad de almacenaje de grasa que otros perros, ya que se han conformado como verdaderos atletas, donde la fibra es más importante que la grasa.

Otro factor importante es el tamaño. Hay una premisa que indica que a mayor volumen, menor superficie. Esto, expresado de manera más sencilla, significa que cuanto más grande sea un perro -a mayor volumen- menos superficie corporal tiene por donde perder calor. Los perros grandes retienen mejor el calor que los perros pequeños, que disponen de más superficie por donde perderlo. Dos ejemplos extremos serían un mastín -de pelo denso- que aguanta perfectamente las temperaturas más bajas, en contraposición con un teckel de pelo corto, que pierden calor con mucha facilidad.

La alimentación y el frío

Los perros son animales de sangre caliente, es decir, mantienen una temperatura constante que ronda los 38'5 ºC, lo que les permite ser activos y realizar las funciones biológicas, sea cual sea la temperatura exterior. Pero mantener esta temperatura tiene un gasto. Este gasto se expresa en kilocalorías, y se ha estudiado que un perro medio -20 kg.-, en estado de reposo y a 20 OC de temperatura ambiental, consume unas 1.500-1.800 kcal. al día.

Conforme la temperatura baja, las calorías necesarias pata mantener la temperatura corporal constante aumentan. Se sabe que el gasto calórico aumenta en 3 kcal./kg por cada grado que baje. Es decir, el mismo perro de 20 kg., a 0ºC necesitará 2.700 kcal., pero a -10ºC necesitará 3.300 kcal. Dicho de otra manera: al mismo perro, realizando la misma actividad, si la temperatura pasa de 20ºC a -10ºC, tendremos que duplicarle la ración para que se mantenga en las mismas condiciones.

A esto tenemos que aplicarle las premisas anteriores del pelo, la grasa y el tamaño. Cuanto menos pelo, grasa y tamaño, más calor pierde, por lo que tenemos que aumentar algo más la cantidad de alimento.

La perrera, un lugar importante

La perrera, o el lugar donde alojemos al perro, tiene mucha importancia, ya que allí es donde más horas pasa, especialmente las más frías de la noche. Su aislamiento, la orientación, la protección frente a la lluvia, el aire, la humedad, etcétera, son muy importantes. Hay que tener en cuenta, que la temperatura que su organismo percibe -como nos sucede también a nosotros -no es la temperatura ambiente, sino la suma de la temperatura,, la humedad y el viento. La suma de estos tres factores es la sensación térmica que percibimos. 10ºC de temperatura ambiental pueden ser llevaderos, incluso agradables para hacer algo de ejercicio. Pero si la humedad es muy alta y el viento muy fuerte, la sensación térmica con esa temperatura puede ser heladora.

En general los perros son sensibles a la humedad y al aire, por ello si viven en perreras con suelos y ambientes húmedos, y además hace aire, pierden calor muy rápidamente. Una perrera cubierta y bien orientada les protege mucho de la lluvia y del aire, y si además posee una caseta aislada del suelo, con una simple puerta abatible en la entrada, que la mantenga cerrada y evite la entrada de corrientes de aire, mucho mejor. Es una medida sencilla que ayuda a que los perros pasen menos frío.

Otro punto muy importante son los remolques de transporte, especialmente cuando los perros terminan de cazar en invierno y se han mojado. Muchos perros se acatarran y cogen neumonías precisamente en estas circunstancias. El suelo del remolque debe ser absorbente, e ir cerrado para evitar corrientes. De todas maneras, es mejor disponer de jaulas de transporte para que los perros viajen en el interior de los coches. Van más seguros y protegidos del frío.



Autor: Juan José Estévez- Veterinario

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